Camina el monje por el sendero, el sol mantiene su brillo en un cielo despejado; el horizonte, sin dar señales de cambio, se despliega ante sus ojos como evidencia de la homogeneidad que le rodea.
Y en el amplio campo de hierbajos vislumbra una forma, de entre todas, distinta. Reflejando con disimulo el resplandor del sol, incluida y oculta entre todo el vasto verde del campo, se asomaba tenuemente.
El inesperado encuentro desvía de su senda al monje, que anegado por la curiosidad, se acerca.
Una flor, solitaria y cautivadora, se expresaba vehemente ante sus ojos como una perfecta entelequia. Su significado lo inducia a quedarse y velar por ella, hacer compañía e imbuirse con su presencia.
Y permaneció sentado ante ella, sin intenciones de retomar su sendero, por una simple flor… estaba completo.
Micro-relatos, cuentos, críticas y pensamientos...
lunes, 8 de diciembre de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
Entre el corazón y la boca existe un puente lleno de bacheS
Se encontraba sentada la mujer en aquella oficina, esperaba con ansias el regreso de su amado esposo, era este hecho entre las cosas que actualmente acontecían la más importante y su amor desbordaba; pero como toda mujer, esta guardaba ciertos rencores, hacia ya dos años que no lo veía, todo por él haber decidido ir a la guerra, arriesgando su vida y por ende la estabilidad de la familia. Y a pesar de sus deseos de que este volviera, por su boca discurrían cosas muy distintas:
-“Dos años –decía la mujer-, ya por mi se puede quedar por allá si desea, al parecer decidió casarse con el estado antes de velar por su familia…” -y así seguía-
Su esposo por otro lado, se sentía temeroso, menos temores había enfrentado éste en la guerra, pensaba en el volver a casa y temía en quedar cautivo entre las cuatro paredes del hogar, pero lo que este no sabia es que no era preciso estar entre cuatro paredes para estar preso, con la mente y el corazón ya le era suficiente para ello. Hace dos años que había decidido ir a defender a su país, el honor y la valentía eran sus razones, pero dentro de sí, allí donde se encuentran las verdaderas razones, realmente lo motivaba el escape, quería ante todo escapar, se sentía acorralado, sofocado y acabado, y luego de dos años le tocaba volver a dicha realidad. Pero como del corazón a la boca existe un puente lleno de baches donde en el proceso caen al abismo muchas verdades, por su boca discurrían cosas muy distintas a las que le dictaban su corazón:
-“Que ansias tengo por volver a casa –decía el hombre-, ver a mi familia, el rostro de mi esposa, sentir la paz y la tranquilidad…” –y así seguía-
Y de esta manera se encontraban, jugando cada uno roles distintos, convenciéndose a sí mismos de irrealidades, y como todo en la vida, la ironía reinaba.
-“Dos años –decía la mujer-, ya por mi se puede quedar por allá si desea, al parecer decidió casarse con el estado antes de velar por su familia…” -y así seguía-
Su esposo por otro lado, se sentía temeroso, menos temores había enfrentado éste en la guerra, pensaba en el volver a casa y temía en quedar cautivo entre las cuatro paredes del hogar, pero lo que este no sabia es que no era preciso estar entre cuatro paredes para estar preso, con la mente y el corazón ya le era suficiente para ello. Hace dos años que había decidido ir a defender a su país, el honor y la valentía eran sus razones, pero dentro de sí, allí donde se encuentran las verdaderas razones, realmente lo motivaba el escape, quería ante todo escapar, se sentía acorralado, sofocado y acabado, y luego de dos años le tocaba volver a dicha realidad. Pero como del corazón a la boca existe un puente lleno de baches donde en el proceso caen al abismo muchas verdades, por su boca discurrían cosas muy distintas a las que le dictaban su corazón:
-“Que ansias tengo por volver a casa –decía el hombre-, ver a mi familia, el rostro de mi esposa, sentir la paz y la tranquilidad…” –y así seguía-
Y de esta manera se encontraban, jugando cada uno roles distintos, convenciéndose a sí mismos de irrealidades, y como todo en la vida, la ironía reinaba.
lunes, 25 de agosto de 2008
Más allÁ
“De lejos te he visto, sonreír a los demás, con aquella sonrisa con la que sueles andar, pero existe algo más que revelan tus ojos . Más allá de aquella sonrisa, una tristeza indescriptible que nadie más nota, y muestra la persona detrás del disfraz, insatisfecha por el sabor de la superficialidad y ansiando por algo más profundo, algo que no exija una sonrisa y que por primera vez pueda entender, y mostrar su naturaleza, de una sensibilidad perdida y que muere por ser, más allá una vez más, de las superficialidades."
Puedes venir a mi sin sonrisas, tan solo trae contigo… la esencia de tu ser
Puedes venir a mi sin sonrisas, tan solo trae contigo… la esencia de tu ser
domingo, 24 de agosto de 2008
VislumbrE
Se me ha sido revelado a través de sutilezas, el sentimiento que esta por despertar, como la belleza que los ojos ven pero la mente no percibe, de la cual el interior se percata pero no expresa, que transciende a la simple figura y aprecia al ser.
No te conozco y ya sé lo que sentiré por ti, se percibe surgir desde la profundidad y de manera casi intuitiva el sentimiento sublime que espera impaciente resplandecer, anunciándose de la misma manera en que el viento anuncia con su aroma y sus caricias la lluvia fresca que se avecina.
No te conozco sin embargo ya sé quien eres….
No te conozco y ya sé lo que sentiré por ti, se percibe surgir desde la profundidad y de manera casi intuitiva el sentimiento sublime que espera impaciente resplandecer, anunciándose de la misma manera en que el viento anuncia con su aroma y sus caricias la lluvia fresca que se avecina.
No te conozco sin embargo ya sé quien eres….
martes, 22 de julio de 2008
Vacuidad
Una noche bajo la penumbra de la media luna y entre los soplidos de vientos irritados, estaba sentado el muchacho, un frio rodeaba su cuerpo, era tarde y aún no podía ir a casa, atrapado en el lento transcurrir del tiempo (el mismo que en ocasiones contrarias le da con sucederse con mayor rapidez), no le quedaba más, que pensar. Pensar porque no podía hacer nada más, porque la soledad a veces no deja de otra opción; pensaba, no en cosas casuales como la actividad del día o lo que planeaba hacer al día siguiente, sino en aspectos que no poseen tiempo ni lugar, aspectos de la existencia misma; tema en el cual había ya abundado en más de mil ocasiones, y que mis palabras sean interpretadas literalmente, porque mil no hace honor a la cantidad real (muchas más han sido); tantas veces había entonces, pensado, sobre aspectos sin tiempo ni lugar… lo que sucede con esto es, que existe un momento en donde se profundiza tanto que se halla con un vacio, un pozo, el abismo que se encuentra debajo de toda superficie firme; y desde ese momento, solo queda el destello de la melancolía, porque todo y en cuanto te sujeta, se desvanece. Y el que camina es igual al que esta detenido, el que hace es igual al que no hace, y el que tiene es igual al que no tiene; el sentido de las cosas se escapa de las manos y queda vacio. El muchacho, aquella noche, aquel instante, se sentía cansado, o dicho de mejor manera, ya no tenia energías, habían caído en el abismo, junto con sus anhelos, su motivación, su animo; poseía en sí tan solo un gran “deseo” (y no sé si llamarle a éste, deseo, así que me limitaré a ponerlo entre comillas), de dormir para nunca despertar quizás porque ya no existía razón para hacerlo; y en aquel momento, el frio perdió su sabor y llegar a casa o no daba igual, el momento se torno eterno.
Sonó el timbre, ya era tiempo de irse, el transe había terminado.
Sonó el timbre, ya era tiempo de irse, el transe había terminado.
miércoles, 16 de julio de 2008
El profesoR
Erase una vez, un profesor, con bigote tupido y piel morena, de expresión insulsa y con la típica complexión del hombre adaptado pero sin aspirar a más. Era el tipo de hombre que nunca se recuerda ni se nota pasar por la calle, llevaba el pelo sin estilizar, recortado tan solo como para cumplir con las formalidades, su ropa, sin detalles ni rastros de individualidad, al igual que su peinado, así andaba.
Ese día, como en casi todos los días, pensaba en lo que a lo largo de su vida había logrado, largos años de estudio, un doctorado en México, un empleo estable, pero no entendía por qué a pesar de ello no se sentía realizado, por qué se sentía estancado; todas estas cuestiones y sensaciones se manifestaban muy dentro de él sin apenas poder darse cuenta de ello, la sensación estaba dentro de sí, solo era cuestión de identificarla, pero no, él no lo hacia, solo podía reconocer que algo en él no estaba bien, que no se sentía bien. Sentía lo que podríamos definir como frustración, la cual se puede expresar o somatizar de muchas diversas maneras, mayoría las cuales son poco gratas o dotadas de conciencia. Éste las expresaba, como era de esperar, a cabalidad.
Reía descabelladamente, casi rayando en lo ridículo, de sus estudiantes, y no precisamente de ellos sino más bien de sus dificultades; dificultades impuestas por él mismo, y ello lo hacia sentir bien, lo hacia reír y saciaba su frustración; cada respuesta fallida, cada tarea incompleta, cada punto perdido... lo hacia feliz.
La frustración, que es un ente voraz que necesita ser alimentado con sufrimiento, lo inundaba, y este la alimentaba con el sufrimiento de los demás, con el gran temor de que esta lo atacase a sí mismo.
Y miraba a aquel estudiante, el cual tan solo le respondía con una media sonrisa, él lo interpretaba como timidez, pero no, no era timidez lo que sentía aquel muchacho, era compasión.
Ese día, como en casi todos los días, pensaba en lo que a lo largo de su vida había logrado, largos años de estudio, un doctorado en México, un empleo estable, pero no entendía por qué a pesar de ello no se sentía realizado, por qué se sentía estancado; todas estas cuestiones y sensaciones se manifestaban muy dentro de él sin apenas poder darse cuenta de ello, la sensación estaba dentro de sí, solo era cuestión de identificarla, pero no, él no lo hacia, solo podía reconocer que algo en él no estaba bien, que no se sentía bien. Sentía lo que podríamos definir como frustración, la cual se puede expresar o somatizar de muchas diversas maneras, mayoría las cuales son poco gratas o dotadas de conciencia. Éste las expresaba, como era de esperar, a cabalidad.
Reía descabelladamente, casi rayando en lo ridículo, de sus estudiantes, y no precisamente de ellos sino más bien de sus dificultades; dificultades impuestas por él mismo, y ello lo hacia sentir bien, lo hacia reír y saciaba su frustración; cada respuesta fallida, cada tarea incompleta, cada punto perdido... lo hacia feliz.
La frustración, que es un ente voraz que necesita ser alimentado con sufrimiento, lo inundaba, y este la alimentaba con el sufrimiento de los demás, con el gran temor de que esta lo atacase a sí mismo.
Y miraba a aquel estudiante, el cual tan solo le respondía con una media sonrisa, él lo interpretaba como timidez, pero no, no era timidez lo que sentía aquel muchacho, era compasión.
sábado, 12 de julio de 2008
Sueño existencialistA
Anoche tuve un sueño, pude recordarlo claramente al despertar. De él iban surgiendo de la nada miles y miles de siluetas y formas humanas, cada una con sus particularidades, y de entre ellas centramos nuestra atención en unas cuantas. Estas siluetas recibían características especificas de una fuerza la cual una sensación me hiso identificarla por el nombre de Natura, Natura por tanto, les regalaba a estas siluetas cualidades las cuales dotaban a estas de identidad. A una le daba belleza, a otra le dio fuerza, a otra inteligencia; todos y todas recibían a gusto este regalo, y lo daban por suyos, como parte de sí. Luego de pasado un tiempo, el cual transcurria de manera fugaz, Natura empezaba a tomar de regreso lo que en algún momento les había cedido. Y estas siluetas, que habían olvidado ya lo que alguna vez se les había concedido por Natura, consideraban como suya tales cualidades.
La que fue dotada de belleza había empezado a dar muestra del peso de la edad, ya su piel no se veía lozana como en aquellos tiempos donde todo le era posible y todos la amaban, el que había sido dotado de fuerza, ya mostraba señales de debilidad, ya no se sentía como en aquellos tiempos donde el sentimiento de inmortalidad se manifestaba de manera inocua. El dotado de inteligencia, ya no podía reaccionar igual que antes. Todos parecían aferrarse a sus dotes, no aceptaban lo que se les estaba pidiendo devuelta, lo que algún día Natura les había conferido. La mujer por ejemplo no podía aceptar que los hombres ya no cayeran a sus pies e intentaba frenéticamente ocultar las señales de que estaba perdiendo aquello de lo que tanto había sido adulada, y así de manera análoga se encontraban los demás; dependían de sus cualidades y habían fundado su felicidad en ellas; y ahora el tiempo se las arrebataba.
Pero de entre estos miles y miles de siluetas había una que me llamo especialmente a la atención, no aparentaba ser afectada, esta parecía aceptar lo que Natura tomaba de vuelta de su ser, y al parecer guardaba dentro de sí algo que no se le podía ser arrebatado, algo que le era de su propiedad. No pude, dentro de mi profundo sueño, interpretar que era esa cosa que aquel hombre sabía que le pertenecía. Se mantenía tranquilo, la felicidad lo desbordaba y el tiempo parecía tratarlo con cariño.
Desperté, como quién ha visto pasar por sus ojos el sentido de la vida, y forzando la mente intentaba recordar lo que tenía aquel hombre que el tiempo no perturbaba; la sensación quedo plasmada dentro de mi como goma de mascar en suela de zapato, y al final del día, de manera súbita me llego la respuesta, por fin había entendido que tenía aquel hombre… se tenia a sí mismo.
La que fue dotada de belleza había empezado a dar muestra del peso de la edad, ya su piel no se veía lozana como en aquellos tiempos donde todo le era posible y todos la amaban, el que había sido dotado de fuerza, ya mostraba señales de debilidad, ya no se sentía como en aquellos tiempos donde el sentimiento de inmortalidad se manifestaba de manera inocua. El dotado de inteligencia, ya no podía reaccionar igual que antes. Todos parecían aferrarse a sus dotes, no aceptaban lo que se les estaba pidiendo devuelta, lo que algún día Natura les había conferido. La mujer por ejemplo no podía aceptar que los hombres ya no cayeran a sus pies e intentaba frenéticamente ocultar las señales de que estaba perdiendo aquello de lo que tanto había sido adulada, y así de manera análoga se encontraban los demás; dependían de sus cualidades y habían fundado su felicidad en ellas; y ahora el tiempo se las arrebataba.
Pero de entre estos miles y miles de siluetas había una que me llamo especialmente a la atención, no aparentaba ser afectada, esta parecía aceptar lo que Natura tomaba de vuelta de su ser, y al parecer guardaba dentro de sí algo que no se le podía ser arrebatado, algo que le era de su propiedad. No pude, dentro de mi profundo sueño, interpretar que era esa cosa que aquel hombre sabía que le pertenecía. Se mantenía tranquilo, la felicidad lo desbordaba y el tiempo parecía tratarlo con cariño.
Desperté, como quién ha visto pasar por sus ojos el sentido de la vida, y forzando la mente intentaba recordar lo que tenía aquel hombre que el tiempo no perturbaba; la sensación quedo plasmada dentro de mi como goma de mascar en suela de zapato, y al final del día, de manera súbita me llego la respuesta, por fin había entendido que tenía aquel hombre… se tenia a sí mismo.
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